Hay canciones que valen la pena escucharse una vez más. Lucía subió el volumen de sus audífonos y miró a su alrededor. The stars are aligned, la música es perfecta, el lugar es el indicado; dime quién me detiene ahora, pensó al ver las calles vacías, la noche encendida, la ciudad esperando. El letrero de la entrada a Ámsterdam había quedado atrás, y ahora ella navegaba en callejones ruidosos y música que competía con la suya. No se decidía a qué local entrar, y al azar eligió un bar llamado Room, el único con banda en vivo. A veces, las mejores decisiones se toman sin pensar. Como el viajar miles de kilómetros lejos de su hogar, en búsqueda de algo, de alguien. El vocalista cantó sobre el micrófono desgastado los primeros versos de "Love". La vio entrar y alzó su cerveza en su dirección. Lucía sonrió. Qué fácil es caer, pensó. Dejarse llevar. Vivir.